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duminică, 17 octombrie 2010

No quiero

Una noche en la que las princesas se dieron cuenta de que los cuentos no eran cuentos. De que en la historia quedan manchas de perfume y de que, aunque nadie lo sepa, hay alguien en algún sitio que se está apuntando todos los dolores de los arrepentimientos. Las princesas que, antes de la madrugada, se encienden cigarrillos y se dejan llevar por cada uno de los pasos de baile del recuerdo. Hay una cierta forma de hacer las cosas. Y es esa la que no te deja dormir y la que te hace prepararte para volver a la lista de precios cuando, una vez tomada la decisión, te acuerdas de que no hay ninguna razón para no hacer las cosas bien. Es así, dicen. Y nadie lo ha comprobado alguna vez. Casi descarada, casi sin querer, la ventana abre sus anillos y se estira en la cama de algún desconocido. Por rabia, las noches se confunden con la b de las esdrújulas. Siempre ha sido fácil. Hay algunos que no lo entienden. El resto, los sabios, se han enterado de que desde abril hasta octubre sólo pasa una gota de tiempo, sucia y tímida como los cuadros que nunca has pintado. Píntate la cara con realidad. Aquí está mi decisión. Ahora vamos a tirarla por los anillos de la ventana cerrada.

3 comentarii:

Viviana spunea...

primer texto "publicado" en español, ¿verdad? :)

Irina Alexandra spunea...

creo que hay otro por ahí. un abrazo muy fuerte.

paulgabor.com spunea...

La ventana tiene que ser de cristal azucarado... Las noches seran mas tibias asi.